Contrabando tuvo el mérito de haber sido una de las primeras narraciones a los sucesos correspondientes de 1990 sobre el creciente tráfico de armas y drogas en México, sobre la expansión de lo ilegal y de la violencia que acontecía en regiones del norte de México 1). La barbarie, sin embargo, hundió ya a zonas enteras del país: Guerrero, Durango, Tamaulipas, Michoacán, las fronteras, así como esa fosa de muerte llamada Veracruz 2).

Compilada en Generación ¡Bang!, la crónica de Humberto Padgett sobre 11 guanajuatenses, narra su desaparición en la ruta de un Ómnibus que iba de Reynosa hacia la frontera. Los Zetas, que sembraron el cementerio más grande en Tamaulipas, fue el grupo que “levantó” a los viajeros. Un sobreviviente, hermano de uno de los desaparecidos, cuenta la historia. ¿Cómo la familia de un desaparecido por el narco lidia con lo sucedido? Tamaulipas es uno de los tres estados más erosionados por el narcotráfico. Posee Tamaulipas las cifras más escandalosas y espeluznantes: decenas de fosas clandestinas de más de ciento y pico de cadáveres.

Dramaturgo de profesión, Víctor Hugo Rascón Banda combinó en su novela guión de teatro, mucho diálogo y narrativa vía la voz en primera persona. Se lee Contrabando como notas autobiográficas, ya que la trama recorre el regreso del escritor a su tierra natal: Santa Rosa, una población real en algún lugar de la sierra de Chihuahua. Un primo de Rascón Banda que se desempeñaba como presidente municipal ha desaparecido del mapa.

¿Dónde está? ¿Quién lo hizo? ¿Cuál habrá sido el motivo? ¿Qué clase de rastro? ¿En qué estaba metido? El narco invadió el estado, la política, la vida. Se metió hasta los últimos rincones, hasta los huesos. Se tiene la impresión que nadie está ni estará a salvo.

La novela narra historias dispersas e interesa aquí resaltar algunas. Se cuenta que hubo individuos que se resistieron a la lógica del dinero según fácil, que no llegaba ni rápido ni inmediato. Los obligaron. Los presionaron. Un callejón sin salida. Coincide la crónica de Alejandro Almazán sobre un individuo que quiso ser narco en cinco ocasiones y no más no pudo. Reunida en Generación ¡Bang! por el periodista chileno Juan Pablo Meneses, la crónica de Almazán también destruye la idea generalizada acerca de que el narco ofrece dinero automático y sencillo 3)Contrabando, asimismo, alude la vida de un narco que echó a andar un negocio legal, propio, simultáneo y, por lo mismo, lo ejecutaron. El contrabando y la traición, se dice a menudo, no combinan. ¿No lo advertían ya algunos corridos de Los Tigres del Norte o Antonio Aguilar o variantes de esta variante? 4) Contrabando, en suma, hace sentir al lector la orfandad o la intemperie que produce una fuerza potente y coercitiva, superior y bestial, la del narcotráfico, que se ejerce crudamente sobre cualquiera que adentra en sus dominios.

Referencias

Referencias
1 Víctor Hugo Rascón Banda, Contrabando, México, Planeta, 2008, 221 p.
2 Véase del autor “¡Bang 7! Los desaparecidos de Tamaulipas”, en Pablo Meneses (comp.), Generación ¡Bang! Los nuevos cronistas del narco mexicano, México, Planeta, 2013. [Formato Kindle].
3 Alejandro Almazán, “¡Bang 1! Un narco sin suerte”, en Generación ¡Bang! Los nuevos cronistas del narco mexicano, op. cit.
4 Víctor Hugo Rascón Banda, Contrabando, op. cit., pp. 52, 76, 99, 108, 110.