El confinamiento que ha traído el coronavirus modificó súbitamente las formas de convivencia, pero en el caso de la utilización de estas tecnologías en los procesos educativos, no debe asumirse como el sustituto de la socialización que la actividad humana propicia en los ámbitos educativos. Aceptarlo implicaría una modificación con serias consecuencias para la educación y la creación de sentido en los procesos educativos.

Con el esperado juicio próximo a Emilio Lozoya, por otra parte, se habla ya de la pronta irrupción de un terremoto político en México. Porque están en juego la cabeza de Felipe Calderón, la de Enrique Peña Nieto o la de Luis Videgaray y, con ellas, el desmantelamiento del Partido Revolucionario Institucional, una de las maquinarias de corrupción política más efectivas, más aceitadas y más perniciosas del México contemporáneo.