Las doce horas del día en Mazatlán, Sinaloa, el 15 de mayo de 2017. Proveniente de las instalaciones del periódico Ríodoce, conducía Javier Valdez el Toyota colorado por la calle Riva Palacio cuando un vehículo le cerró el paso por la izquierda. Descendió por el copiloto un individuo con pasamontañas y apuntó la pistola a la cabeza de Valdez. Al forzarlo a abandonar el automóvil, fue acribillado tras trece impactos de bala 1). Según testigos, dos fueron los sicarios. Valiente cronista del narcotráfico y sus contornos sociales y políticos, particularmente de los cárteles de Sinaloa y de los Beltrán Leyva, Valdez había hecho del periodismo de investigación alta literatura. Valdez conquistó un modo de contar el horror bajo una prosa poética, contundente, quirúrgica. Como lo había propugnado Nietzsche, Valdez sujetó con arte lo terrible.

Desde luego, las interrogaciones sobre qué sabía, o lo que iba a revelar Valdez, las pagó muy caro. ¿Qué clase de motivaciones están detrás de este crimen? ¿Cómo debe narrarse la historia de este asesinato? ¿Qué clase de relación puede establecerse entre el horror y el lenguaje escrito? ¿Qué relación es posible sostenerse entre lo feo en el mundo y la representación escritural? Planteada la cuestión originalmente por Adorno después de Auschwitz 2), esta interrogante ha regresado con fuerza y es una de las preguntas abiertas aún por resolver.

Malayerba fue su columna del semanario sinaloense Ríodoce, del que fue cofundador en 2003 3). En la última contribución publicada, el mismo lunes 15 de mayo, Valdez narraba en “El licenciado” el reclutamiento de un drogadicto en manos de una asociación delictiva que hacía o hace de la golpiza una vía clave de sus operaciones 4). En breves líneas, Valdez contó la metamorfosis de un adicto miembro de una familia a un gañán torturador bajo las órdenes de un “hombre bien vestido”. Vapuleado por el consumo asiduo de la droga, fue muerto por la misma organización tras el recurrente argumento de los puños.

Un poderoso halo de violencia recorre México. La organización Artículo 19 sumaba para el lejano mayo de 2017, 106 periodistas liquidados desde el 2000 5). Año en el que aconteció la (mal) llamada “primera alternancia política” en el ejecutivo federal. Con la muerte de tanto comunicador, deduce el cronista Alejandro Almazán, la información es desechable: en virtud del miedo o porque no está o porque sí está confirmada 6). Nadie está a salvo. Valdez fue el séptimo periodista asesinado en lo que iba en mayo de 2017. A menudo se cree erróneamente que la violencia es el ejercicio del poder. Empero, el poder necesita orden, negociaciones, una estructura. Jerarquías, mandos y subalternos. La violencia, por el contrario, se ejerce para aniquilar al otro. Para borrarlo de la faz de la tierra 7).

Referencias

Referencias
1 Véase “El día que nos rompieron el corazón”, en Ríodoce, nota editorial, 22 de mayo de 2017. [Consultado el 25 de mayo de 2017]. Véase también “Javier Valdez no fue hincado ni presenta tiro de gracia: PGR”, en aristeginoticias.com. [Consultado el 25 de mayo de 2017].
2 Véase George Steiner, “El silencio y el poeta”, en Lenguaje y silencioEnsayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano, trad. Miguel Ultorio, Barcelona, Gedisa, p. 71. En otro lugar, Steiner reflexiona: “Las verdades de la tortura, del exterminio en masa, de la humillación sádica, la sustracción metódica de toda identidad reconocible a la mente y el cuerpos humanos, millones de mujeres, hombres y niños reducidos a ‘muertos vivientes’, ha desafiado la articulación inteligible, no digamos a la lógica del entendimiento”. Del autor, “Capítulo 8”, en La poesía del pensamiento. Del helenismo a Celan, trad. María Condor, Madrid, Siruela Ediciones [Formato Kindle].
3 Distribuidas por tipologías y por edades de individuos ligados a, o afectados por, el narcotráfico en Culiacán, fueron compiladas gran cantidad de crónicas de Valdez en Malayerba, prólogo de Carlos Monsiváis, México, Editorial Jus, 2010, 240 p.
4  Véase Javier Valdez, “El licenciado”, en Malayerba, Río doce, 15 de mayo de 2017. [Consultado el 25 de mayo de 2017].
5 Véase “106 comunicadores asesinados”. [Consultado el 27 de mayo de 2017]. La estadística descriptiva del reporte para mayo de 2017 clasifica lo siguiente: del total de muertos, 98 por ciento son hombres y cerca del 50 por ciento de las muertes ocurrieron en el sexenio de Felipe Calderón [2006-2012]. Los estados con mayor registro de asesinatos han sido Veracruz (22), Chihuahua y Tamaulipas (13), Oaxaca (12) y Guerrero (10).
6 Alejandro Almazán, “¡Bang 1! Un narco sin suerte”, en Pablo Meneses (comp.), Generación ¡Bang! Los nuevos cronistas del narco mexicano, México, Planeta, 2013 [Formato Kindle].
7 Véase Byung Chul Han, “5. Macrológica de la violencia”, en Tipología de la violencia, trad. Paula Kuffer, Barcelona, Herder, 2016. [Formato Kindle]. En esta segunda parte de su ensayo, el filósofo coreano alemán escribe: “No cabe duda que se puede conseguir el poder por medio de la violencia, pero el poder alcanzado con violencia es frágil. Se quiebra fácilmente debido a las grietas causadas por la violencia. De ahí que se pueda pensar en un acontecimiento violento que no tenga nada que ver con un acontecimiento de poder. La muerte del otro provocada por el odio es una violencia que se agota al extinguir al ser del otro”.